Arte gaditano en femenino plural. Así se llama el documental dirigido por Sara Gallardo y presentado por Páginas Violetas que tuve el enorme placer de disfrutar el pasado 27 de febrero en el Salón Regio de la Diputación de Cádiz.

Treinta y seis minutos donde el principal objetivo es manifestar la necesidad de visibilizar el trabajo creativo de muchas mujeres de mi provincia.

Cuando Julia Martínez (ayudante de dirección), hace varios meses, se puso en contacto conmigo para que participara en este proyecto, no podía imaginar lo mucho que iba a deleitarme esa mañana en aquel salón. Y no solo porque hubiesen elegido mi nombre para incluirlo entre tanto talento, que también, si no por tener la suerte de apreciar que vivo en una tierra plagada de mujeres emprendedoras, fuertes, ingeniosas y apasionadamente inspiradoras.

El documental irradia un impetuoso carácter pedagógico. Es muy importante que las futuras generaciones comprendan la igualdad entre hombres y mujeres. Que asuman que aún queda trabajo por hacer y que la reivindicación de los derechos es tarea de todos. Y no me cabe duda de que será un reportaje muy demandado. Debería serlo pues su mensaje es claro, conciso e imprescindible.

Después de varios días aún sigo visualizando el arte de muchas de las mujeres que aparecieron en ese vídeo. Los extraordinarios cuadros de la pintora Lucrecia González-Santiago, los valerosos dedos sobre el piano de La reina gitana, Rosario Lozano Montoya, la intachable actuación de May Melero… Sí, son muchas artistas las que transitan por nuestras calles: Ía Navarro, galerista y pintora, la joven historiadora de arte, Beatriz Fernández de Castro, la actriz Mariki Fernández que,  además, presentó el acto de un modo muy ameno. Maru Redondo Paz, Milagros López Delicado, Mar Musgo, Oliva Acosta, Eva Samalea, Eva Angosto, Marina Vara…

Y afortunadamente yo me encontraba entre todas ellas. Lo cual ha sido una inyección de ánimo y estima.

En el acto también estuvieron presentes, Juan Ignacio Vallejo Sánchez, director del Museo de Cádiz, la concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Cádiz, Ana Camelo, la Diputada de Igualdad, Isabel Armario y las representantes de Páginas Violeta, Teresa Alba y Teresa Agudo, a las que agradezco de corazón esta maravillosa iniciativa, que, estoy convencida, será un éxito en la concienciación de muchos jóvenes.

Y por supuesto no puedo olvidarme de nombrar a la persona que me acompañó ese día y cuya sonrisa de satisfacción y orgullo tengo tatuada en el pensamiento: mi hermana Irene. Tal vez parezca una tontería, pero para mí fue el momento más entrañable. Verla sonreír cuando mi imagen y nombre apareció entre aquel elenco de artistas. La expresión de su rostro fue el mayor premio que he recibido hasta ahora. “Tengo una hermana que brilla” fue lo que publicó unos minutos más tardes en su Instagram. Y… ¿sabéis qué?

Que a estas alturas no puedo decepcionarla.

No obstante,volviendo al documental, antes de despedirme de vosotros, tengo que hacer alusión a algo que ya he compartido alguna que otra vez. Y es que en mi novela “Ríndete, Carolina“, la protagonista no se equivocaba al decir las siguientes palabras:

«Podía pasarme las tardes observando cómo el sol se fundía en el horizonte. Era grandioso saber que vivíamos a tan solo unos pocos kilómetros de distancia del continente africano. Creo que, en cierto modo, la diversidad salvaje de la naturaleza y la exuberante belleza de aquella tierra, se reflejaba en nuestros atardeceres gaditanos y convertía a la hermosa isla de Cádiz en un sitio único en el mundo.

Un lugar mágico. Una ciudad para reír, para disfrutar, para deleitarse, para sentir y para enamorarse».

Sí, señor, Carolina llevaba razón. Cádiz es un lugar mágico.

Y ahora sé sin titubeos que gran parte de esa magia se la debemos a las mujeres.

Gracias de corazón por leerme.

 

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