Feliz Navidad

Feliz Navidad

El centro comercial está abarrotado de gente. Todos se mueven de un lado a otro con bolsas en las manos. Una chica se arrebuja en el brazo de su pareja y su expresión me dice que estas Navidades ya tiene cuanto desea.

Un hombre sube a hombros a un precioso bebé de dos años y el gesto de júbilo del pequeño me divierte. Yo voy sola. Camino pensando en muchas cosas: en todo lo que tengo que hacer antes de que acabe el año; en la historia que me muero por finalizar aunque sé que necesitará varias revisiones; en los extractos del banco; en el trabajo; en la familia; en mis amigos (especialmente en los que están lejos y a los que tanto añoro); en que hoy solo le compraré un regalo más a mis hermanas a pesar de que me encantaría hipotecar mi alma por ellas. Y, precisamente, este último pensamiento me lleva a ellos: a mis ángeles. Interiormente maldigo que la vida a veces golpee con tanta fuerza. Joder… Me detengo en un escaparate, pero en mi mente aún hay una profunda añoranza. Suspiro. Miro el reloj. Es tarde. Debo volver.

Al girarme le veo. Él está sentado en el centro del pasillo, en uno de esos bancos donde puedes cargar tu teléfono móvil. Su ropa informal y arrugada evidencia que su viaje en avión o en tren ha sido largo. A su lado una mochila enorme parece contener una vida entera. Estoy segura de que si hurgo en ella encontraré ilusiones, sueños y tal vez fracasos. Solo él sabrá qué motivo le ha llevado hasta ese sitio. Es delgado y sus piernas son larguísimas. Su pelo desordenado necesita un corte urgente. Tiene unos rasgos agradables. Pero no es su físico quien llama mi atención. La cosa no va por ahí. Continuo observándole sin que él me vea. Proyecto como serán para él estos días.

Si le gustará o no la Navidad. Si alguien estará esperando su regreso. Si en esa maleta hay un regalo para el más pequeño de su casa. Si él también ha perdido a un ser querido recientemente. Si para él estas fiestas también son la excusa perfecta para reunirse con los que ama. Para hacer balance y valorar todo lo hermoso que aún tiene a su alrededor.

En sus manos sujeta un libro. No sé qué libro es porque desde donde estoy no consigo ver el dorso. Solo sé que sus páginas tienen un color amarillento que denota que es bastante antiguo. En mi imaginación, esa novela, ocupa un preciado lugar en una biblioteca mágica.

Me muevo pero él se incorpora y apoya el ejemplar sobre su regazo, anulando cualquier posibilidad de que yo pueda averiguar el título. Parece absorto en la narración, entonces recapacito. Tal vez su expresión pueda decirme de qué trata la obra. Apoyo mi hombro en una pared y saco el móvil para disimular. No quiero parecer una acosadora. Quizá mucho de vosotros no pueda entender porqué hago esto, pero yo tengo mis motivos. Y justo cuando estoy a punto de marcharme rendida, ocurre. Él sonríe. Sí, sus ojos van de un lado a otro siguiendo las líneas de palabras y sonríe sin parar. Es una sonrisa llena de emoción. Una sonrisa transparente y conmovedora que me obliga a sonreír a mí. Es la sonrisa más bonita y verdadera que he visto en mucho tiempo. Es una sonrisa de agradecimiento. Lo que lee le gusta. Le hace sentir, le incita a sonreír sin importarle que la multitud piense que está loco. Y curiosamente ya no me inquieta conocer el argumento de la historia. Puedo inventármelo. Solo sé que quiero escribir historias que os hagan sonreír y sentir del mismo modo.

¡Feliz Navidad a todos!

A propósito de Irene

A propósito de Irene

Me ha costado un poco ponerle título a esta entrada. Últimamente ando bastante confusa en cuanto a títulos, pero bueno, me temo que eso aún no os lo puedo explicar.

Cómo bien sabéis, el pasado 13 de junio ¡Estoy en apuros! salió a la luz bajo el sello Zafiro de la editorial Planeta.

Sara y Serra se pasean desde entonces por todas las plataformas digitales luciendo sus mejores galas. Sin embargo, Irene y Víctor son otro cantar.

Mi correo arde en llamas con preguntas sobre esta enigmática pareja, y he de deciros que para nada me he olvidado de ellos. De hecho, empiezo a conocerlos tan bien que ya casi parece que viven conmigo.

No obstante, su historia, porque la habrá, necesita un tiempo para macerarse. Ando absorbida lidiando con ambos… Todavía no puedo deciros fecha sobre su publicación. Pero no os quepa duda que haré cuanto esté en mi mano por no decepcionaros.

Dicho y aclarado este asunto, me gustaría compartir con vosotros un capítulo que algun@s habréis leído en la primera versión de ¡Estoy en apuros! ,pero que luego decidimos suprimir en esta última edición.

Es tan solo un pequeño tentempié, eso sí, espero que lo disfrutéis al máximo.

(más…)

Una cita en Sevilla

Una cita en Sevilla

Recordáis este pasaje de ¿Quién eres, Cristina?

 “Me senté frente a él en una bonita cafetería de la avenida de la Buhaira. Un sitio elegante y acogedor llamado Cachet. Él estaba en una mesa del fondo, ojeando unos documentos. A esa hora nos fue imposible sentarnos en la terraza, ya que a pesar de que el calor era abrasador, ese día llovía en Sevilla. Sí, una lluvia de verano que fue dejando barro por las aceras. Me había costado aceptar su invitación a ese café. Pero si quería hacer las cosas bien, no me quedaba más remedio que transigir…” 

 Hay sitios que sin esperárnoslo nos trasladan a momentos determinados. Es precisamente esto lo que me ocurre cada vez que vuelvo a Sevilla y me siento en la mesa de Cristina. Para mí, esa siempre será su mesa. Quizá para muchos de vosotros, solo sea la mesa de un bar. Un bar cualquiera de una ciudad cualquiera. Quizá solo sea la mesa de un bar que una vez una autora cualquiera mencionó en un libro. Pero para mí es mucho más que eso.

 Para mí, en esa parte del libro, Cristina estaba a punto de tocar fondo. Ya sé que ésta no es una historia de amor como cualquier otra. Sé que es una historia dura e intensa donde es posible que ellos se hicieran demasiado daño. Pero ésta era su historia. De ese modo me la contaron ellos y yo solo me limité a escribirla.

 Tal vez podrían haber llegado al final de otra manera, seguramente. Sin embargo, jamás habrían aprendido tanto. A veces el amor nos muestra todas sus vertientes y por desgracia algunas no son poéticas. No obstante, creo que esta historia les enseñó a quererse como era debido. Al menos eso me confesó Cristina…

 “Entendí que la vida, a veces, podía ser despiadada y estar repleta de trampas para confundirnos. Pero que esto solo formaba parte de la historia. De nuestra historia. La que nosotros fuimos inventando cada día.”

 Este viernes, 19 DE MAYO, volveré a sentarme en esa mesa y espero encontrarme allí con much@s de vosotr@s.

Así es, estaré en la CAFETERÍA CACHET a las 18.30h para charlar sobre Cristina y Raúl, sobre su historia, sobre libros, proyectos y sobre todo lo que os apetezca. 
Os esperaré en la mesa del fondo. Allí, en la misma que se sentó Cristina. Allí, donde ella tomó su café a sorbos y se preguntó si por una vez en su vida estaría haciendo lo correcto…

Me muero de ganas!!

Recordad: 19 de MAYO a las 18.30h en CACHET (Avenida de la Buhaira, 10).

¡Ahora sí que estoy en apuros!

¡Ahora sí que estoy en apuros!

Hay días en los que suceden cosas bonitas. Hay días en los que recibes llamadas que no esperas. Hay días en los que el sol se abre paso entre las nubes, entra por la ventana con más fuerza y te desperezas en la cama pensando que prefieres fracasar a morir sin intentarlo.

(más…)

No viniste al mundo para callar

No viniste al mundo para callar


No viniste al mundo para callar. No llegaste aquí de casualidad. Tú tienes una misión.

No viniste al mundo para servir a ignorantes ni para satisfacer los deseos de mentes retrogradas.

No te confundas. No fuiste creada para cumplir estúpidas reglas. Tu única ley es ser tú.

(más…)

error: Content is protected !!