Septiembre

Septiembre

Creo que ha llegado la hora de contaros una cosita.

Como algun@s ya sabéis, hace cinco años se me ocurrió la alucinante idea de autopublicarme. Y digo alucinante porque, a pesar de las veces que me he desesperado, cabreado y frustrado intentando que mis novelas alcanzaran mayor público, a pesar de las equivocaciones, de intentarlo una y otra vez, de querer compaginar muchas cosas al mismo tiempo, a pesar de comprender lo duro que es esto de hacerte oír…Sí, a pesar de todo, ahora siento que valdrá la pena.

Por eso en vez de a pesar, quizá sería mejor decir GRACIAS.

Gracias al alocado y extenuante propósito de escribir para vosotros una historia cualquiera en un blog cualquiera, hoy ya puedo daros esta maravillosa noticia.

A aquell@s que me acompañáis desde el principio y que con ilusión esperáis mi siguiente trabajo, me complace enormemente anunciaros que mi cuarta novela saldrá publicada en septiembre de este año bajo el Sello Esencia de la EDITORIAL PLANETA. Se publicará tanto en digital como en papel en todas las librerías (¡ayyy, Diosito!). Es una historia independiente, sus protagonistas se llaman Irene y Víctor y, aunque a much@s os sonarán, podréis conocerlos en profundidad en este libro sin que nada de lo anterior influya.

Lo sé. Aún faltan cinco meses. La espera también se está haciendo eterna para mí. Espero que al fin comprendáis el porqué de mi ausencia tiempo atrás. He puesto mucho esfuerzo, cariño y dedicación en sus páginas. No imagináis las ganas que tengo de que conozcáis a todos los personajes que conforman esta historia. Ojalá sea la historia que deseáis leer. Nada me hará más feliz.

Supongo que no hace falta que os diga que estoy aterrada. Sin embargo he aprendido que el miedo, bien gestionado, puede ser un recurso útil. Así que es muy probable que durante estos meses el temor constante no desaparezca, solo que en ese caso procuraré vencerlo mejorando cada día. Puliendo y dando brillo a la novela que está por llegar y también a otras que aguardan en mi ordenador esperando a ser atendidas.

De ahora en adelante, trataré de hacerlo lo mejor que pueda. Y lo haré por vosotr@s. Porque entiendo que no existe otra manera de agradeceros el apoyo, el afecto y la paciencia que siempre me habéis brindando.

Gracias a todas las personas que habéis hecho esto posible. Que no sois pocas.

Irene y Víctor ansían contar su historia. Y necesitaré vuestra ayuda para hacerlos volar.

Comienza la cuenta atrás.

De nuevo, gracias de corazón y feliz Semana Santa.

Septiembre is coming.

 

Arte gaditano en femenino plural

Arte gaditano en femenino plural

Arte gaditano en femenino plural. Así se llama el documental dirigido por Sara Gallardo y presentado por Páginas Violetas que tuve el enorme placer de disfrutar el pasado 27 de febrero en el Salón Regio de la Diputación de Cádiz.

Treinta y seis minutos donde el principal objetivo es manifestar la necesidad de visibilizar el trabajo creativo de muchas mujeres de mi provincia.

Cuando Julia Martínez (ayudante de dirección), hace varios meses, se puso en contacto conmigo para que participara en este proyecto, no podía imaginar lo mucho que iba a deleitarme esa mañana en aquel salón. Y no solo porque hubiesen elegido mi nombre para incluirlo entre tanto talento, que también, si no por tener la suerte de apreciar que vivo en una tierra plagada de mujeres emprendedoras, fuertes, ingeniosas y apasionadamente inspiradoras.

El documental irradia un impetuoso carácter pedagógico. Es muy importante que las futuras generaciones comprendan la igualdad entre hombres y mujeres. Que asuman que aún queda trabajo por hacer y que la reivindicación de los derechos es tarea de todos. Y no me cabe duda de que será un reportaje muy demandado. Debería serlo pues su mensaje es claro, conciso e imprescindible.

Después de varios días aún sigo visualizando el arte de muchas de las mujeres que aparecieron en ese vídeo. Los extraordinarios cuadros de la pintora Lucrecia González-Santiago, los valerosos dedos sobre el piano de La reina gitana, Rosario Lozano Montoya, la intachable actuación de May Melero… Sí, son muchas artistas las que transitan por nuestras calles: Ía Navarro, galerista y pintora, la joven historiadora de arte, Beatriz Fernández de Castro, la actriz Mariki Fernández que,  además, presentó el acto de un modo muy ameno. Maru Redondo Paz, Milagros López Delicado, Mar Musgo, Oliva Acosta, Eva Samalea, Eva Angosto, Marina Vara…

Y afortunadamente yo me encontraba entre todas ellas. Lo cual ha sido una inyección de ánimo y estima.

En el acto también estuvieron presentes, Juan Ignacio Vallejo Sánchez, director del Museo de Cádiz, la concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Cádiz, Ana Camelo, la Diputada de Igualdad, Isabel Armario y las representantes de Páginas Violeta, Teresa Alba y Teresa Agudo, a las que agradezco de corazón esta maravillosa iniciativa, que, estoy convencida, será un éxito en la concienciación de muchos jóvenes.

Y por supuesto no puedo olvidarme de nombrar a la persona que me acompañó ese día y cuya sonrisa de satisfacción y orgullo tengo tatuada en el pensamiento: mi hermana Irene. Tal vez parezca una tontería, pero para mí fue el momento más entrañable. Verla sonreír cuando mi imagen y nombre apareció entre aquel elenco de artistas. La expresión de su rostro fue el mayor premio que he recibido hasta ahora. “Tengo una hermana que brilla” fue lo que publicó unos minutos más tardes en su Instagram. Y… ¿sabéis qué?

Que a estas alturas no puedo decepcionarla.

No obstante,volviendo al documental, antes de despedirme de vosotros, tengo que hacer alusión a algo que ya he compartido alguna que otra vez. Y es que en mi novela “Ríndete, Carolina“, la protagonista no se equivocaba al decir las siguientes palabras:

«Podía pasarme las tardes observando cómo el sol se fundía en el horizonte. Era grandioso saber que vivíamos a tan solo unos pocos kilómetros de distancia del continente africano. Creo que, en cierto modo, la diversidad salvaje de la naturaleza y la exuberante belleza de aquella tierra, se reflejaba en nuestros atardeceres gaditanos y convertía a la hermosa isla de Cádiz en un sitio único en el mundo.

Un lugar mágico. Una ciudad para reír, para disfrutar, para deleitarse, para sentir y para enamorarse».

Sí, señor, Carolina llevaba razón. Cádiz es un lugar mágico.

Y ahora sé sin titubeos que gran parte de esa magia se la debemos a las mujeres.

Gracias de corazón por leerme.

 

Querido Blog

Querido Blog

Querido Blog:

Ni siquiera sé por donde empezar. Te he fallado. Sí, durante un año entero te he abandonado. He ocupado el tiempo en otras cosas y descuidado que cuando empecé a escribirte no lo hacía solo para mí. Y aunque apenas sirva de justificación, en mi defensa diré que lo he hecho porque creo que aguardo una buena razón.

Este paréntesis ha sido para organizarme. Para cultivarme, orientarme e intentar que sea el punto de partida que de verdad siempre he querido. 

Y sí, he trabajado más que nunca. He empleado toda mi energía en mejorar, en acercarme un poquito más a la escritora en la que quiero convertirme. 

Solo que aún tengo que romper muchas barreras y superar ese miedo paralizante que aunque a veces es necesario, otras veces no sé gestionar.

En fin, no pretendo ponerme muy profunda. No obstante, hoy me apetece contarte algo que tal vez nunca antes me haya atrevido a decirle a nadie. Y es que cuando publiqué mi primera novela lo hice de un modo temerario. Fue como abrir la ventana de un motel y saltar a la piscina, así como haría un descerebrado y joven extranjero en sus primeras vacaciones en Ibiza. Está bien, quizá el ejemplo es un poco exagerado, pero lo que intento decirte es que no supe controlar la euforia del momento. La urgencia de ser leída. Me atropellaron las ganas y me encontré de frente con una multitud de flecos.

Y que conste que no me arrepiento. De no ser por ese riesgo no estaría ahora delante de ti.

Pero la experiencia me ha transformado en una persona más cautelosa. Y lo que escriba a partir de ahora quiero que sea algo que no pueda olvidarse. Ya no soy esa persona que escribía para sí misma. Ahora escribo para ser oída.

Y es por esa razón por lo que necesitaba decirte esto.

He llenado mi agenda de propósitos para este 2019. No demasiados, porque hay que ser realistas. Pero sí unos cuantos importantes. Y aunque el temor al fracaso aún reprime la confianza que se abre paso en mi interior, procuraré no tardar mucho en contaros más cositas sobre mi próxima publicación.

Además, ya no pienso detenerme. Estoy manos a la obra y mi teclado no deja de funcionar. 

Sé que es cierto eso de que no hay dormirse, pero también he aprendido a digerir las palabras, a dejarlas reposar antes de lanzarlas al exterior. Y creo que es lo acertado. Creo que es lo que merecen los lectores. Las personas que me han acompañado desde el principio. Aquellas que confiaron en mí. Aquellas que me dicen constantemente que escriba lo que escriba ellas van a leerme. Es a ellas a quienes también va dirigido este escrito. A ellas les agradezco la paciencia, los mensajes de insistencia, el ánimo y la fe. Especialmente a ellas les debo algo mejor y espero que así sea.

Por lo tanto, querido Blog, confío en que puedas perdonarme la ausencia. Para compensar los daños este año haré lo imposible por llenarte de letras. Sé que tengo pendiente un relato sobre Raúl y Cristina. Sí, los protagonistas de ¿QUIÉN ERES,CRISTINA?”. Prometí contar algo más sobre esta pareja. De hecho, yo también me pregunto qué habrá sido de sus vidas. ¿Habrá crecido mucho Elena?

¿Continuará Cristina tan impulsiva y Raúl tan tozudo? ¿Seguirán amándose de ese modo intenso e inexplicable? 

Lo añadiré en breve al CONTENIDO EXTRA ,quizá de esa manera pueda resarcir al menos una parte de tu desatención. ¿Te parece un buen trato?

En fin, querido Blog, ahora tengo que dejarte. Pero volveré con ese relato. Volveré una y otra vez este año. Y espero hacerlo cada vez mejor.

Mil besos.

Feliz Navidad

Feliz Navidad

El centro comercial está abarrotado de gente. Todos se mueven de un lado a otro con bolsas en las manos. Una chica se arrebuja en el brazo de su pareja y su expresión me dice que estas Navidades ya tiene cuanto desea.

Un hombre sube a hombros a un precioso bebé de dos años y el gesto de júbilo del pequeño me divierte. Yo voy sola. Camino pensando en muchas cosas: en todo lo que tengo que hacer antes de que acabe el año; en la historia que me muero por finalizar aunque sé que necesitará varias revisiones; en los extractos del banco; en el trabajo; en la familia; en mis amigos (especialmente en los que están lejos y a los que tanto añoro); en que hoy solo le compraré un regalo más a mis hermanas a pesar de que me encantaría hipotecar mi alma por ellas. Y, precisamente, este último pensamiento me lleva a ellos: a mis ángeles. Interiormente maldigo que la vida a veces golpee con tanta fuerza. Joder… Me detengo en un escaparate, pero en mi mente aún hay una profunda añoranza. Suspiro. Miro el reloj. Es tarde. Debo volver.

Al girarme le veo. Él está sentado en el centro del pasillo, en uno de esos bancos donde puedes cargar tu teléfono móvil. Su ropa informal y arrugada evidencia que su viaje en avión o en tren ha sido largo. A su lado una mochila enorme parece contener una vida entera. Estoy segura de que si hurgo en ella encontraré ilusiones, sueños y tal vez fracasos. Solo él sabrá qué motivo le ha llevado hasta ese sitio. Es delgado y sus piernas son larguísimas. Su pelo desordenado necesita un corte urgente. Tiene unos rasgos agradables. Pero no es su físico quien llama mi atención. La cosa no va por ahí. Continuo observándole sin que él me vea. Proyecto como serán para él estos días.

Si le gustará o no la Navidad. Si alguien estará esperando su regreso. Si en esa maleta hay un regalo para el más pequeño de su casa. Si él también ha perdido a un ser querido recientemente. Si para él estas fiestas también son la excusa perfecta para reunirse con los que ama. Para hacer balance y valorar todo lo hermoso que aún tiene a su alrededor.

En sus manos sujeta un libro. No sé qué libro es porque desde donde estoy no consigo ver el dorso. Solo sé que sus páginas tienen un color amarillento que denota que es bastante antiguo. En mi imaginación, esa novela, ocupa un preciado lugar en una biblioteca mágica.

Me muevo pero él se incorpora y apoya el ejemplar sobre su regazo, anulando cualquier posibilidad de que yo pueda averiguar el título. Parece absorto en la narración, entonces recapacito. Tal vez su expresión pueda decirme de qué trata la obra. Apoyo mi hombro en una pared y saco el móvil para disimular. No quiero parecer una acosadora. Quizá mucho de vosotros no pueda entender porqué hago esto, pero yo tengo mis motivos. Y justo cuando estoy a punto de marcharme rendida, ocurre. Él sonríe. Sí, sus ojos van de un lado a otro siguiendo las líneas de palabras y sonríe sin parar. Es una sonrisa llena de emoción. Una sonrisa transparente y conmovedora que me obliga a sonreír a mí. Es la sonrisa más bonita y verdadera que he visto en mucho tiempo. Es una sonrisa de agradecimiento. Lo que lee le gusta. Le hace sentir, le incita a sonreír sin importarle que la multitud piense que está loco. Y curiosamente ya no me inquieta conocer el argumento de la historia. Puedo inventármelo. Solo sé que quiero escribir historias que os hagan sonreír y sentir del mismo modo.

¡Feliz Navidad a todos!

A propósito de Irene

A propósito de Irene

Me ha costado un poco ponerle título a esta entrada. Últimamente ando bastante confusa en cuanto a títulos, pero bueno, me temo que eso aún no os lo puedo explicar.

Cómo bien sabéis, el pasado 13 de junio ¡Estoy en apuros! salió a la luz bajo el sello Zafiro de la editorial Planeta.

Sara y Serra se pasean desde entonces por todas las plataformas digitales luciendo sus mejores galas. Sin embargo, Irene y Víctor son otro cantar.

Mi correo arde en llamas con preguntas sobre esta enigmática pareja, y he de deciros que para nada me he olvidado de ellos. De hecho, empiezo a conocerlos tan bien que ya casi parece que viven conmigo.

No obstante, su historia, porque la habrá, necesita un tiempo para macerarse. Ando absorbida lidiando con ambos… Todavía no puedo deciros fecha sobre su publicación. Pero no os quepa duda que haré cuanto esté en mi mano por no decepcionaros.

Dicho y aclarado este asunto, me gustaría compartir con vosotros un capítulo que algun@s habréis leído en la primera versión de ¡Estoy en apuros! ,pero que luego decidimos suprimir en esta última edición.

Es tan solo un pequeño tentempié, eso sí, espero que lo disfrutéis al máximo.

(más…)

Una cita en Sevilla

Una cita en Sevilla

Recordáis este pasaje de ¿Quién eres, Cristina?

 “Me senté frente a él en una bonita cafetería de la avenida de la Buhaira. Un sitio elegante y acogedor llamado Cachet. Él estaba en una mesa del fondo, ojeando unos documentos. A esa hora nos fue imposible sentarnos en la terraza, ya que a pesar de que el calor era abrasador, ese día llovía en Sevilla. Sí, una lluvia de verano que fue dejando barro por las aceras. Me había costado aceptar su invitación a ese café. Pero si quería hacer las cosas bien, no me quedaba más remedio que transigir…” 

 Hay sitios que sin esperárnoslo nos trasladan a momentos determinados. Es precisamente esto lo que me ocurre cada vez que vuelvo a Sevilla y me siento en la mesa de Cristina. Para mí, esa siempre será su mesa. Quizá para muchos de vosotros, solo sea la mesa de un bar. Un bar cualquiera de una ciudad cualquiera. Quizá solo sea la mesa de un bar que una vez una autora cualquiera mencionó en un libro. Pero para mí es mucho más que eso.

 Para mí, en esa parte del libro, Cristina estaba a punto de tocar fondo. Ya sé que ésta no es una historia de amor como cualquier otra. Sé que es una historia dura e intensa donde es posible que ellos se hicieran demasiado daño. Pero ésta era su historia. De ese modo me la contaron ellos y yo solo me limité a escribirla.

 Tal vez podrían haber llegado al final de otra manera, seguramente. Sin embargo, jamás habrían aprendido tanto. A veces el amor nos muestra todas sus vertientes y por desgracia algunas no son poéticas. No obstante, creo que esta historia les enseñó a quererse como era debido. Al menos eso me confesó Cristina…

 “Entendí que la vida, a veces, podía ser despiadada y estar repleta de trampas para confundirnos. Pero que esto solo formaba parte de la historia. De nuestra historia. La que nosotros fuimos inventando cada día.”

 Este viernes, 19 DE MAYO, volveré a sentarme en esa mesa y espero encontrarme allí con much@s de vosotr@s.

Así es, estaré en la CAFETERÍA CACHET a las 18.30h para charlar sobre Cristina y Raúl, sobre su historia, sobre libros, proyectos y sobre todo lo que os apetezca. 
Os esperaré en la mesa del fondo. Allí, en la misma que se sentó Cristina. Allí, donde ella tomó su café a sorbos y se preguntó si por una vez en su vida estaría haciendo lo correcto…

Me muero de ganas!!

Recordad: 19 de MAYO a las 18.30h en CACHET (Avenida de la Buhaira, 10).

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