¿Qué le dices a una de tus mejores amigas cuando un día te llama para tomar un café y te confiesa que va a dejar su estable y bien remunerado trabajo de protésico dental para dedicarse al mundo de las agujas? Y, por supuesto, no me refiero a las agujas de medicina. No, claro que no. Estoy hablando del apasionante mundo de la costura, los hilos, las lanas y las máquinas de coser.

Como comprenderéis al principio me quedé un poco ploff. Es decir, ella y su marido, en aquel momento, tenían un bebé y estaban pensando en ampliar la familia. Reconozco que me pareció una idea descabellada que abandonara su empleo y con él su seguridad económica.

Sin embargo, ella me argumentó que su horario y el de su marido, Nacho, eran incompatibles y dispares, y que de ese modo jamás tendrían tiempo para dedicarse a la vida familiar. Algo que era prioritario para ellos. Este problema los condujo a ambos a replantearse sus respectivas situaciones laborales, y arramblados por un intenso espíritu emprendedor nació  Monillosdel.

Así fue como me dijo que se llamaría su empresa; por aquel entonces, su proyecto. Su aspiración de transferir el sentimiento de comodidad, como ellos lo definieron, a la manera de vestir de los más pequeños. Ese era su principal propósito. Y ambos lo tenían tan decidido que poco podía yo opinar al respecto. María me estaba diciendo que iba a dejar su trabajo para hacer algo que ella sabía que le gustaba, pero también me confesó que le faltaban conocimientos. Era arriesgado. Mucho…

Recuerdo que ese día regresé a casa con una sensación extraña. La apoyé y la animé a perseguir su sueño, si así lo era, pero admito que me daba miedo que se estuviera equivocando.

“Piénsalo bien, María” y “¿estás segura?”, probablemente, fueron las palabras que llenaron su mente durante el periodo que duró su batalla interna. Yo misma fui una de las que se las repitió en más de una ocasión.

Era un paso importante y ella, al igual que yo, ya era madre y las que somos madres sabemos que serlo implica renunciar a muchas cosas y velar por el bienestar de nuestros hijos. Supongo que ella estaba muchísimo más asustada que yo en esos momentos, pero, aún así, no se detuvo. Fue precisamente ese miedo el que la impulsó a agudizar su ingenio y crear una de las marcas de moda infantil online con más estilo y personalidad que hay actualmente en el mercado.

¡Sí, señor! María decidió darle un giro a su vida. Se aventuró en el fascinante mundo de las telas, los bordados y los pespuntes, y gracias a esa decisión y a la incondicional ayuda de su medio limón, Nacho, han logrado sacar adelante esta maravillosa empresa. Pero como ocurre en todas las grandes empresas, hay un motor. El eje motriz del que parten las grandes ideas y, en este caso, ese motor es Marisa; la mamá de María. Ella y su amplio conocimiento sobre el mundo de los hilos dieron el pistoletazo de salida a lo que en un principio era solo una ilusión, y a lo que más tarde acabaría convirtiéndose en un estigma.

Fue arriesgado. Claro que lo fue. ¿Pero acaso no es eso lo que hacen los emprendedores? ¿No es, si no, el riesgo lo que nos agita la adrenalina y nos obliga a reaccionar? Claro que era un riesgo. La vida de por sí lo es. Pero qué sentido tiene vivirla si no es haciendo lo que más te gusta.¿Qué sentido tiene no vivirla exactamente como tú deseas?

El mismísimo Dalái Lama dijo en una ocasión:

«Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos».

Y no puedo estar más de acuerdo. Supongo que María y Nacho también compartirán este proverbio. Al fin y al cabo, fue precisamente su amor y su proyecto de vida en común lo que los ha llevado a fundar Monillosdel.

“Hecho con mimo”. Esto es lo que dice su página web:   www.monillosdel.com.

Me enamoré de esa frase y de esta empresa casi al mismo tiempo. Si os pasáis por allí descubriréis que todo aquello que se hace con mimo y con ilusión solo tiene un camino: uno llamado éxito.

Fui torpe al dudar de ella. Debí haberme fijado en la intensidad de su mirada cuando estaba contándome sus planes. Debí  prestar más atención a la pasión que al desconocimiento. Ahora sé que si pones hasta el último recodo de tu corazón en algo que te conmueve, puedes lograrlo.

¿Qué le dices a una de tus mejores amigas cuando te confiesa que va a dejar su trabajo para perseguir un sueño?

Hazlo.

 
   
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