Una cita en Sevilla

Una cita en Sevilla

Recordáis este pasaje de ¿Quién eres, Cristina?

 “Me senté frente a él en una bonita cafetería de la avenida de la Buhaira. Un sitio elegante y acogedor llamado Cachet. Él estaba en una mesa del fondo, ojeando unos documentos. A esa hora nos fue imposible sentarnos en la terraza, ya que a pesar de que el calor era abrasador, ese día llovía en Sevilla. Sí, una lluvia de verano que fue dejando barro por las aceras. Me había costado aceptar su invitación a ese café. Pero si quería hacer las cosas bien, no me quedaba más remedio que transigir…” 

 Hay sitios que sin esperárnoslo nos trasladan a momentos determinados. Es precisamente esto lo que me ocurre cada vez que vuelvo a Sevilla y me siento en la mesa de Cristina. Para mí, esa siempre será su mesa. Quizá para muchos de vosotros, solo sea la mesa de un bar. Un bar cualquiera de una ciudad cualquiera. Quizá solo sea la mesa de un bar que una vez una autora cualquiera mencionó en un libro. Pero para mí es mucho más que eso.

 Para mí, en esa parte del libro, Cristina estaba a punto de tocar fondo. Ya sé que ésta no es una historia de amor como cualquier otra. Sé que es una historia dura e intensa donde es posible que ellos se hicieran demasiado daño. Pero ésta era su historia. De ese modo me la contaron ellos y yo solo me limité a escribirla.

 Tal vez podrían haber llegado al final de otra manera, seguramente. Sin embargo, jamás habrían aprendido tanto. A veces el amor nos muestra todas sus vertientes y por desgracia algunas no son poéticas. No obstante, creo que esta historia les enseñó a quererse como era debido. Al menos eso me confesó Cristina…

 “Entendí que la vida, a veces, podía ser despiadada y estar repleta de trampas para confundirnos. Pero que esto solo formaba parte de la historia. De nuestra historia. La que nosotros fuimos inventando cada día.”

 Este viernes, 19 DE MAYO, volveré a sentarme en esa mesa y espero encontrarme allí con much@s de vosotr@s.

Así es, estaré en la CAFETERÍA CACHET a las 18.30h para charlar sobre Cristina y Raúl, sobre su historia, sobre libros, proyectos y sobre todo lo que os apetezca. 
Os esperaré en la mesa del fondo. Allí, en la misma que se sentó Cristina. Allí, donde ella tomó su café a sorbos y se preguntó si por una vez en su vida estaría haciendo lo correcto…

Me muero de ganas!!

Recordad: 19 de MAYO a las 18.30h en CACHET (Avenida de la Buhaira, 10).

Miranda. Capítulo 3

Miranda. Capítulo 3

¿Respeto?

Jayden hizo el intento de volver a besarme, pero me separé de él bruscamente para observar a Mikel.

―¿Ocurre algo? ―preguntó mi actual candidato a primer novio formal.

―Discúlpame, es solo un momento.

Bárbara vio como me levantaba y arrugó el entrecejo. Le indiqué que mirara hacia la barra, donde en ese momento se encontraba Mikel y su hermosa acompañante. Ella puso los ojos en blanco, supuse que harta de mis fantasías con el mejor amigo de mi padre, e ignorándola me encaminé decidida a descubrir qué demonios hacía él en ese lugar con una mujer que no era Sylvi. A medida que fui acercándome, percibí que algo no iba bien. Su estado de embriaguez aún no era lamentable, pero estaba segura de que no tardaría mucho.

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¡Ahora sí que estoy en apuros!

¡Ahora sí que estoy en apuros!

Hay días en los que suceden cosas bonitas. Hay días en los que recibes llamadas que no esperas. Hay días en los que el sol se abre paso entre las nubes, entra por la ventana con más fuerza y te desperezas en la cama pensando que prefieres fracasar a morir sin intentarlo.

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No viniste al mundo para callar

No viniste al mundo para callar


No viniste al mundo para callar. No llegaste aquí de casualidad. Tú tienes una misión.

No viniste al mundo para servir a ignorantes ni para satisfacer los deseos de mentes retrogradas.

No te confundas. No fuiste creada para cumplir estúpidas reglas. Tu única ley es ser tú.

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Y por fin todo encaja

Y por fin todo encaja

«Siete años después, sostenía entre mis dedos ese papel, maldiciendo una y otra vez mi suerte. Y aun así, embebiéndome de cada línea.

¿Cómo pude ser tan estúpido y pensar que podríamos vivir con esa mentira?

La rompí en pedazos y arrojé los trozos a la papelera. Ella pronto llegaría y tenía que entender que, a partir de ese instante, haríamos las cosas a mi manera.

Todo había cambiado.

Yo había cambiado…

Y ya nada volvería a ser como era.»

A veces solo es cuestión de cuadrar bien las piezas. En la vida como en la ficción, simplemente hay que poner atención e intentar que las cosas encajen.

Y por fin todo encaja.

Os espero el viernes 17 de febrero a las 19.00 h, en el Hotel Barceló en Cádiz.

Gracias infinitas por hacerlo posible.

 

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